SER JOVEN INDÍGENA EN UN PAÍS DE LATINOAMÉRICA: EL CASO DE GUATEMALA

Por
Eugenia María Valey Sis
Maya Achi
Asociación Maya Uk’u’x B’e[14]

Nuestras luchas como pueblo maya a lo largo de nuestra historia, desde la invasión, no han cambiado, se han transformado en la búsqueda de la convivencia armónica con nuestra madre tierra
y por la reivindicación de nuestros derechos, justos e históricos.
La historia de nuestros pueblos indígenas (Maya, Garífuna y Xinka), ubicados en el centro de Abya Yala[1] (lo que hoy se le conoce como América) ha quedado marcada de manera negativa desde la invasión extranjera, que sometió a nuestro pueblo, solapó nuestra identidad y explotó nuestro trabajo, que para nosotros es sagrado.

Nuestros principios y valores de convivencia socioeconómica, sociopolítica y sociocultural, legado de nuestras abuelas y abuelos, fueron rebajados a meras acciones incivilizadas. Los invasores impusieron su cultura, sus “valores”, su economía de consumo y explotación, y políticas extranjeras por medio del sometimiento y usurpación.

Las políticas estatales impulsadas a lo largo de estos 515 años, son dirigidas a impulsar el genocidio, asimilacionismo, integracionismo y la aculturación, combinadas con el más alto grado de racismo, utilizada por la clase que ostenta el poder político, económico, cultural y militar en el país.

Muestra de ello se puede señalar que en Guatemala, en diferentes períodos de su historia, por medio del Estado, se nos ha despojado de nuestras tierras para favorecer a unos cuantos finqueros y terratenientes, por ejemplo, en 1871 por medio de la reforma liberal la cual despojó a comunidades enteras de sus tierras comunales.

Así también en la década de los ‘80 se dio una de las peores políticas estatales genocidas conocidas en todo el mundo, en donde por medio de estas políticas exterminaron comunidades indígenas por completo. Las organizaciones sociales refieren que hubo 250 mil muertos, “unos cien mil…desaparecidos, 600 mil desplazados internos y 150 mil refugiados” [2] en su mayoría en México y Honduras, de los que fueron asesinados, el “83% eran indígenas”[3]. Hoy en día podemos constatar estas aberraciones humanas por medio de las y los huérfanos y viudas que en aquel entonces fueron testigos de las masacres que cometieron contra sus madres, padres, hermanas, hermanos, abuelas, abuelos y contra toda su comunidad.

Nos preguntaremos entonces, ¿qué es ser joven indígena en Guatemala?, tomando en cuenta que nuestros pueblos indígenas han vivido una historia sangrienta, han sido sometidos bajo el dominio explotador de unos cuantos que buscan su propio beneficio. La juventud no conoce su historia, está siendo enajenada, discriminada y se le está vendiendo valores que promueven la desarticulación, desorganización y la desidentificación de las luchas de sus pueblos indígenas.

Hablo de nuestra historia porque la humanidad tiende a tener amnesia histórica y para hablar de cómo estamos hoy día como jóvenes indígenas es necesario tener presente la importancia de ver para atrás y ver del porqué de nuestra situación actual.

La población en Latinoamérica está constituida por población joven, en el caso de Guatemala nosotros como pueblos indígenas constituimos más del 60% de la población en general[4], además más del 60% de “la población del país está constituida significativamente por niños(as) y jóvenes[5], sin embargo, hemos sido invisibilizados, convertidos en una minoría en los programas de desarrollo y en la participación política.

El ser joven indígena obrero, proletario o campesino en Guatemala significa estar sometido a la explotación laboral, por ejemplo, en las maquilas, con condiciones paupérrimas, pero también esto lleva a la migración interna desde sus propias comunidades, porque no existen fuentes de trabajo. A esto, también se suma la migración hacia Estados Unidos, con trabajos mal pagados, dejan sus lugares de origen, cuando regresan algunas veces logran mejorar su situación económica, pero se genera la pérdida de la identidad, se desconoce la historia y existe dificultad para incorporarse a la sociedad por la enajenación cultural e ideológica provocada.

También se sufre explotación en las fincas de los terratenientes, porque las familias indígenas no contamos con tierras para trabajar debido al despojo de nuestros territorios. En Guatemala, así como en varios países de Latinoamérica el 80% de la tierra cultivable está en manos del 20% de familias hegemónicas.

Asimismo, existe un 60% de pobreza y pobreza extrema y de esta el 60% es población indígena[6], que por medio del racismo, impuesto desde la colonia, la clase hegemónica ejerce el poder político, económico, social, cultural y militar.

La educación, aparte de ser excluyente, es monocultural y monolingüe, además de ser enajenante, porque responde sólo a las necesidades del grupo dominante, se habla hoy en día del bilingüismo, pero desde una base ideológica de Estado monoétnico.

Los medios de comunicación comerciales han influenciado en la pérdida de la identidad donde refleja la asimilación e idealización de una cultura que no es la nuestra, promueve el consumo superfluo, sin ver el impacto devastador que se hace a la madre naturaleza.
En estos diferentes escenarios donde refleja que las y los jóvenes indígenas no tenemos acceso a la educación, salud, derechos básicos, somos discriminados por nuestro origen étnico y de género. Es por ello que las mayores problemáticas estructurales que enfrentamos, son las siguientes:

– Estado colonial creado desde la invasión y que hoy persiste
– Tenencia de la tierra
– Explotación hacia los pueblos indígenas
– Racismo
– Implementación del sistema neocolonial

Y sus efectos son:

– Las migraciones internas y externas
– Explotación sexual de niñas, niños y jóvenes
– Sobreexplotación laboral juvenil e infantil
– Discriminación por ser mujeres indígenas
– Racismo estructural e institucional hacia nuestros pueblos indígenas
– Sistema educativo monocultural y monolingüe, excluyente.
– El sistema de desigualdad provoca la proliferación de grupos juveniles conocidos como maras, pandillas.
– Crimen organizado y el narcotráfico.
– El VIH (que cada día está cobran más víctimas en toda la juventud)
– Desconocemos nuestra propia historia e identidad porque nos vende modelos culturales extranjeros.
– Los efectos de los tratados de libre comercio, como son la minería, despojos.
– Entre otros, el proyecto etnoturístico “ruta maya”, el Plan Puebla Panamá, los megaproyectos, siembra de palma africana, y otros para la siembra del etanol, que desplazan a las comunidades indígenas.

Los problemas sociales asociados al crimen organizada y narcotráfico: maras o pandillas, son el resultado de la inequidad social del capitalismo, exclusión, desempleo, pobreza, hambre, falta de educación desde nuestra propia concepción como pueblos mayoritarios. Estas son secuelas del neocolonialismo y del sometimiento a los dictados del imperialismo que quiere someter nuestra soberanía como pueblos indígenas.

El involucramiento de la juventud en diferentes espacios de participación y toma de decisión hasta el momento es mínimo, por ejemplo, en los partidos políticos sólo somos vistos como la masa que acompaña para hacer propaganda, pegar carteles o entregar volantes, pero no se nos ve como sujetos políticos.

Los tratados de libre comercio afectan a nuestro pueblo, porque nos despojan de nuestros territorios por medio de la legalidad y como muchos de nosotros no conocemos sus verdaderas intenciones o los impactos que pueden causar, como el caso de las explotaciones mineras.

Pero esta diversa problemática planteada no se debe ver de manera aislada, ya que muchas son problemas estructurales e históricas, hablamos del sometimiento físico y mental, explotación y enajenación cultural, política, económica y social como producto del genocidio, ecocidio[7], etnocidio[8] y etnofagia[9].

Hemos empezado, las y los jóvenes indígenas, a optar por hacer transformaciones desde distintas espacios y formas de expresión, por ejemplo, por medio del arte, la música, pronunciamientos en contra de las injusticias que se comenten en contra de los pueblos indígenas, las formas de organización creada desde nosotros mismos, así como la participación como sujetos políticos como forma alternativa de expresión.

Buscamos “la transformación de la realidad de exclusión en los diferentes ámbitos económico, cultural, social y político de los pueblos indígenas y en particular de la juventud indígena”[10] en Guatemala para dignificar y reivindicar nuestros derechos históricos como pueblos indígenas.

Para esto se requiere que trabajemos para la organización, coordinación y alianzas para la lucha conjunta sobre nuestros derechos de pueblos indígenas, nuestros territorios y de la madre naturaleza. Promoviendo la descolonización de nuestros pueblos.

Por ejemplo, la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas ha sido una lucha de 25 años de todos los pueblos indígenas del mundo.

“Como juventud indígena, apoyamos la lucha de las mujeres, así como la lucha contra toda práctica del racismo: cotidiano, institucional y estructural”[11], así como la lucha contra la exclusión, injusticia y desigualdad social, política, económica y cultural en toda Abya Yala.

“Buscamos participar en las luchas políticas de nuestros pueblos… –para ello luchamos por- un modelo de educación y formación que incluya desde conocimientos teóricos heredados de nuestros abuelos, hasta una práctica desde la cotidianidad de nuestras comunidades indígenas”[12] con base en la reciprocidad, visión de equilibrio y protección de nuestra madre naturaleza, según nuestras propias necesidades, acorde a la realidad en que vivimos.

Es necesario el impulso de la descolonización institucional estatal y la recuperación de los valores y pensamientos de nuestros pueblos para que podamos ser actores de nuestras propias necesidades, del autogobierno y de nuestra propia representación.

Es importante recalcar que estamos haciendo grandes esfuerzos por aglutinar las ideas y rescatar el legado histórico de nuestras abuelas y abuelas, porque somos nosotros las y los jóvenes responsables, no del futuro de nuestro pueblo, si no del presente. Es hoy cuando se debe impulsar las luchas por mejores condiciones de vida, y como dirían nuestras hermanas y hermanos del Sur de Abya Yala (Suramérica) para el “bien vivir”[13], ni mejor ni peor. La lucha es por nuestros derechos sociales, económicos, políticos y culturales, que nos lleva a reconocer a los mal llamados ‘recursos naturales’ como nuestra madre tierra quien nos alberga y nos proporciona lo necesario para vivir y convivir en este espacio en el que nos ha tocado estar y de la cual somos responsables.

Los jóvenes estamos en el proceso organizativo para recuperar nuestra identidad, nuestra historia, nuestros derechos. Participamos de manera activa y propositiva en el movimiento social e indígena para la reivindicación de nuestros derechos históricos y colectivos. Buscamos reapropiarnos de nuestra cosmovisión y de las enseñanzas de nuestras abuelas y abuelos. Así como mantener y recrear nuestro idioma, fuente esencial de la transmisión de nuestra cultura. Para reconstituir nuestro ser, desde nuestras propias culturas que son históricas y milenarias, en base a la autodeterminación y autonomía.

Este es un proceso gradual y lento, pero que continuamos en la lucha, porque son luchas justas que van encaminadas en beneficio de nuestros pueblos indígenas.

Iximulew, Mayalun, Abya Yala
Octubre, 2007 – Guatemala, Latinoamérica

[1] El término Abya Yala lo utilizan los hermanos indígenas Kunas de Panamá para denominar a un ‘gran territorio’, se reivindica esta palabra llamándole así al territorio de los pueblos indígenas que desde la invasión se le denominó América. Tercera Cumbre Continental de Pueblos y Nacionalidades Indígenas, Guatemala, marzo de 2007.
[2] Comisión para el Esclarecimiento Histórico –CEH- Guatemala Memoria del Silencio. 1999.
[3] Ibíd.
[4] En el Censo Nacional de 1994 indicó que el total de la población indígena era de 42.7%, pero Leopoldo Tzian (1994, P.50) al compar estimaciones de base socioculturales con censos oficiales de base integracionista y colonialista, indicó que era el 61% (Cojti Demetrio, 2007, p. 157).
[5] Instituto Nacional de Estadística –INE-, 2002.
[6] ENCOVI-Instituto Nacional de Estadística, Guatemala, 2002.
[7] Ecocidio: Es la depredación de la madre naturaleza.
[8] Etnocidio: Es la usurpación de los elementos o símbolos propios de los pueblos indígenas.
[9] Etnofagia: Es una política estatal de cooptación y utilización de líderes indígenas para sus propios intereses.
[10] Mesa de Juventud. Tercera Cumbre Continental de Pueblos y Nacionalidades Indígenas de Abya Yala, Iximche, Guatemala, marzo de 2007.
[11] Ibíd.
[12] Ibíd.
[13] Principio tomado de nuestros hermanos indígenas Andinos que significa: vivir en coexistencia con la Madre naturaleza y vivir con dignidad colectiva. Aporte surgido en la Tercera Cumbre Continental de Pueblos y Nacionalidades Indígenas. Guatemala, marzo de 2007.
[14] Uk’u’x B’e: Corazón del Camino.